Mensajes del Arzobispo - Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica

Mc.10: 32-45 5to. Domingo de Santa Gran Cuaresma
Este quinto domingo de Gran Cuaresma, en el episodio que hemos escuchado del Evangelio de hoy, nuestro Señor Jesucristo nos anuncia por tercera vez Su Pasión y al mismotiempo nos enseña lo que significa servir.

Así como el Señor y sus discípulos que van camino para subir...


... a Jerusalén, también nosotros en este período cuaresmal vamos en ese mismo sendero en preparación de vivir nuestra propia pasión, muerte y Resurrección con y en Él.

Es por ello que nuestra santa Iglesia Ortodoxa instituida por nuestro Señor, sabiamente nos conduce en este tiempo de reflexión, de exámen profundo y además penitencial, que nos ayuda mediante los servicios litúrgicos, el ayuno y la oración así como en nuestras oraciones privadas, a enmendar nuestra forma de vida, de irla mejorando, perfeccionando en el amor a Dios y al prójimo siguiendo el ejemplo de nuestro gran Maestro, Jesucristo.


En el Evangelio hemos escuchado la petición que hacen Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, al Señor Jesús, de sentarse uno a Su derecha y el otro a Su izquierda en Su reino glorioso. Ellos asumieron que eso acontecería y se adelantaron a asegurarse un lugar en el nuevo orden de cosas. El Señor no vino a restablecer lo temporal, sino a toda la creación, principalmente al ser humano, que como consecuencia de su mala decisión, toda la creación se trastornó.

Vino a restituir la imagen de Dios en la humanidad caída, a transformar el corazón, a la antigua ley que hasta entonces prevalecía, del ojo por ojo y diente por diente (cfr. Ex.21:24).

Entonces, el Señor Jesús nos enseña que no debemos servirnos de los demás o de las situaciones que se presenten en nuestra vida, sino al contrario, de darnos, de servir a todos, especialmente a los más necesitados y carentes de lo material pero particularmente de lo espiritual.

Hago hincapié en lo espiritual, es aquí donde radica la falla. Sin vida espiritual, como dije, el corazón y la mente pierden su verdadera dimensión, se quedan vacíos de amor que es el origen de la caridad, de la ayuda, de la estima, de valorar al otro que es también persona é imagen del Creador eterno.

Si Jesucristo que es Dios, descendió de los cielos al mundo terrenal, con el propósito de servir -- sí, así como Uds. lo escuchan -- de servir, y no ser servido, dando Su vida en rescate por muchos (cfr. Mc.10:45), ¿no es verdad, que nosotros también debemos hacer lo mismo con y en Él?

Aquí radica la gran diferencia entre el mundo y los que somos verdaderos Cristianos, pues es deber de amor de todo Cristiano y Cristiana, sea adulto ó joven, rico ó pobre, de servir a Su Iglesia, y a todo el que necesite ayuda. Hay muchas personas que han perdido su autoestima y como consecuencia no estiman a los demás, llegando como dije, a deshumanizarse, a perder lo que les diferencia de otros seres vivientes que pertenecen a la escala inferior en la creación.

Hoy, más que antes, en el aquí y ahora, es la gran responsabilidad de todo Cristiano, el darse, cada uno de acuerdo a su capacidad, su tiempo, su apoyo material y espiritual, con los dones que ha recibido de Dios para servir a aquellos que nos necesitan.

No debemos esperar a que ellos nos busquen, más bien ir nosotros a su encuentro, que como el buen samaritano dió ayuda al pobre hombre asaltado y lastimado, que le curó sus heridas, lo hospedó en una posada pagando de su propio bolsillo, en una palabra, llevó a la práctica el servicio al otro aún cuando era un desconocido, y eso, es amor.

Si, vamos camino a Jerusalén, pero ahora a la Jerusalén Celestial en donde Dios nos recompensará con el ciento por uno por haber amado, por haber servido a nuestra Iglesia y a nuestro prójimo.

Buena Pascua! Καλό Πάσχα! Καλή Ἀνάστασις!
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