Santos - Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica

San Kalínicos
San Kalínicos
Era oriundo de Kalikía. Con especial elocuencia y mucho fervor enseñaba el evangelio. Cuando llego a Egipto, fanáticos idólatras se levantaron en su contra, lo arrestaron y lo condujeron al monarca Sakérdona. Este, fingiendo, mostró tener pena y para que decaiga la autoestima de Kalínico, citó hechos anteriores de valientes cristianos que al enfrentar las duras torturas, negaron su creencia. Kalínico, dándose cuenta de la hipocresía del monarca sonrió y le dijo: “No postergues monarca, toma experiencia de las fuerzas con las cuales Cristo arma a sus reales creyentes. Rápido prepara todos tus instrumentos infernales, fuego, espadas, ruedas, cuchillos, látigos, y cualquier otra tortura cruel que tengas. Todas estas y muchas más torturas crueles anhelo por el amor de Cristo”. Realmente, el monarca lo azotó duramente. Corto su cuerpo con uñas metálicas, y como estaba, medio muerto, lo ató detrás de un caballo salvaje que lo arrastró por muchos kilómetros. Tanta era la rabia del monarca, que antes de que Kalínico deje su último suspiro, lo arrojo dentro del fuego. Así gloriosamente tomó la corona del martirio.
© 2006 / Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica / Todos los derechos reservados.