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San Cirilo, Obispo de Turov
San Cirilo, Obispo de Turov
Cirilo de Turov es una de las tres figuras principales del cristianismo ruso, anterior a las invasiones de los mongoles, junto con Clemente Smoliatich e Hilarión, obispos de Kiev. San Cirilo vivió a mediados del siglo XII. Primero fue monje y después ermitaño. Abandonó su celda al ser nombrado obispo de Turov, ciudad no muy distante de Kiev. El historiador Fedotov, dice: “Sus escritos dejan la impresión de un hombre muy alejado de la vida, aun de las exigencias morales de la vida, completamente perdido en las esferas de la contemplación y el pensamiento, en el mundo de los misterios del dogma. San Cirilo es un caso único de devoción teológica en la antigua Rusia.”
Cirilo de Turov es “prácticamente un representante de la tradición griega en Rusia,” ya que no hay en su temperamento ninguno de los rasgos característicos de los rusos. No se sabe con certeza si leía el griego y conocía a los Padres Griegos en su lengua original, pero lo más probable es que no, y es difícil determinar la profundidad de su cultura patrística. En todo caso, era indudablemente el más culto de los escritores rusos primitivos. Sus ideales ascéticos, más bien dirigidos a los monjes, consistían principalmente en lo espiritual y en la obediencia, frutos de la humildad: “Hay que ser como un trozo de tela, que sólo sirve cuando alguien lo toma entre las manos y que no se molesta, si lo emplean para limpiar el suelo.”
Pero San Cirilo fue, sobre todo, famoso por sus sermones, en los que imitó fielmente la fluida retórica de los griegos. Como, por otra parte, el santo no trata de aplicar su teología a la vida diaria, algunos autores critican sus sermones como “pura oratoria,” sin tomar en cuenta que lo importante en el espíritu del santo era la contemplación de los divinos misterios. Lo que equilibra un poco su obra, tanto en cuestión de estilo como de tema, son las oraciones que escribió, en las que predomina un lenguaje más directo, con el que habla de su maldad y la necesidad que tiene del perdón divino. Dios se hizo hombre para traernos el perdón de Dios; la Redención constituye el tema de los más hermosos pasajes en los sermones de San Cirilo.
Es imposible determinar la importancia del papel del santo en los asuntos eclesiásticos de su época. Se dice que a ese propósito escribió varias cartas, pero no han llegado hasta nosotros. Su muerte ocurrió en 1182.


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