Santos - Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica

San Macario el Milagroso
Macario el Taumaturgo nació en Constantinopla. Recibió una excelente educación y mostró particular aptitud para la Sagrada Escritura, “que aprendió entera en breve tiempo,” según leemos. Después, se trasladó de Constantinopla al monasterio de Pelekete, donde cambió su nombre de bautismo, que era Cristóbal, por el de Macario. Como era un monje modelo, fue elegido abad, y pronto se hizo famoso por las curaciones milagrosas que obró. Las multitudes acudían a Pelekete para obtener la curación de enfermedades de cuerpo y alma. San Tarasio patriarca de Constantinopla, quien había oído hablar mucho de su santidad y milagros, quiso entrevistarse con él; para escoltarle, envió al patricio Pablo, pues tanto a éste como a su esposa, ya desahuciada por los médicos, San Macario había devuelto la salud. Cuando se encontraron los dos santos, Tarasio bendijo a Macario y no le dejó volver a su monasterio, sino después de haberle conferido la ordenación sacerdotal. El santo abad no estaba destinado a vivir mucho tiempo en la paz del monasterio; el emperador Leo el Armenio se dedicó a perseguir a todos los que defendían el culto de las imágenes, y Macario fue torturado y estuvo prisionero hasta la muerte de Leo. El sucesor de éste, Miguel el Tartamudo, devolvió la libertad al santo y trató de ganarle con amenazas y promesas; pero, como San Macario permaneciese inflexible, el emperador lo desterró finalmente a Afusia, en la costa de Bitinia, donde murió el santo el 18 de agosto, pero es imposible precisar el año.
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