Santos - Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Buenos Aires y Sudamérica

Nuestro Venerable Padre Teodoro de Sikeon, Obispo de Anastasiópolis
Nuestro Venerable Padre Teodoro de Sikeon, Obispo de Anastasiópolis
Teodoro nació en Sikeon de Galacia, en Asia Menor. Era hijo de una prostituta, pero desde niño manifestó tan marcada inclinación a la plegaria que con frecuencia se privaba de la comida en la escuela para ir a orar en la iglesia. Era todavía muy joven y ya llevaba vida de solitario, primero en el sótano de su casa y después en una capilla abandonada. Deseoso de alejarse todavía más del mundo, se retiró algún tiempo a una montaña desierta. En una peregrinación que hizo a Jerusalén, tomó el hábito monacal y recibió la ordenación sacerdotal de manos del obispo. Llevaba una vida terriblemente austera. Sólo comía verduras y en poca cantidad; usaba sobre el cuerpo un cilicio de acero. Dios le concedió el don de profecía y el de obrar milagros. En otro viaje a Tierra Santa, San Teodoro obtuvo, con sus oraciones, una abundante lluvia después de una larga sequía.
El santo fundó varios monasterios; entre los más notables figuran el que se encontraba cerca de un antiguo santuario de San Jorge, a quien Teodoro profesaba gran devoción, y el monasterio de Sikeon, en su ciudad natal. San Teodoro fue abad de este último, aunque siguió viviendo la mayor parte del tiempo en una apartada celda. Mauricio, el comandante del ejército del emperador Tiberio, fue a ver a San Teodoro al volver de su victoriosa campaña en Persia; el santo le predijo entonces su ascensión al trono imperial. La profecía se cumplió el año 582 y Mauricio se encomendó a sí mismo y a todo su Imperio a las oraciones de San Teodoro. Casi por fuerza, Teodoro fue consagrado obispo de Anastasiópolis, puesto para el que se sentía totalmente inepto. Finalmente, al cabo de diez años, obtuvo permiso de renunciar a su sede. En seguida se retiró, lleno de gozo, a Sikeon. Poco después, tuvo que ir a Constantinopla a bendecir al emperador y al senado. Ahí curó a uno de los hijos del emperador de una enfermedad de la piel, que tal vez era la lepra. San Teodoro murió en Sikeon el 22 de abril del año 613. Durante su vida había trabajado mucho por propagar el culto de San Jorge.

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